Boletín N° 1271- ENFOQUE EN MIGRACIONES: Migrantes y desplazados en Colombia, un desafío para la acción cristiana.
Resumen:
Nuestra sociedad hoy vive esta dinámica de migraciones voluntarias, pero en su mayoría involuntaria. Esta ultima es la mas común, para la muestra un botón: Colombia es un país que ha vivido por lo menos 150 años de guerras, los primeros 100 años de esta guerra se vivió en la sociedad rural, que provocó la salida de un sinnúmeros de hombres y mujeres que se desplazaban del campo a las grandes ciudades en busca de un lugar mejor que los sacara de su situación de miseria y precariedad. Actualmente, el caso más dramático es el desplazamiento forzado de campesinos e indígenas que han tenido que huir de sus comunidades por la presencia de grupos ilegales, “hay riesgo de reclutamiento de menores y esto podría tener implicaciones sobre el desplazamiento”, afirmó Noël - Wetterwald en una entrevista a William Delgado .
A lo anterior, se añade la discriminación contra las comunidades indígenas, que se deja ver en el despojo violento de grandes terratenientes que se hacen de sus tierras con masacre de tribus, según asegura Ángel Torres y el desplazamiento forzado institucional debido a las construcciones hidroeléctricas en Córdoba. También se ve la discriminación hacia estos grupos debido a la falta de educación, salud y alimentación; el hambre, las epidemias, la falta de tierras cultivables, el agua potable siguen diezmando los pocos grupos indígenas que subsisten en nuestro país.
Otros colombianos y colombianas han tenido que emigrar a países limítrofes, entre ellos Venezuela, Ecuador y Panamá, huyendo de la violencia, en busca de un lugar para vivir en paz. Estos que huyen a países vecinos viven en extrema pobreza; otros, en cambio han contado con suerte al tener parientes en los países del primer mundo, han recibido asilo y logran ocupar un puesto laboral mejor. Qué de aquellos que han tenido que arriesgar la vida por caminos inhóspitos para llegar a Ecuador, Panamá o Venezuela.
___________
Equipo de Comuniación OCIM, Nicolás Castro - Camilo Alegría



















Comments